Consejos para no pensar solo en ti

Double The Love

Pensar en ti es muy importante porque la vida se vive en primera persona. Eres tú quien tomas tus propias decisiones y te conviertes en responsable de tus éxitos pero también, de tus fracasos personales. Pero en la vida, es muy importante no pensar solo en ti porque corres el riesgo de terminar agotado por tanto egoísmo y vanidad. La vida vista desde la cima del yo gigante no parece del todo tan bonita como se puede imaginar en un primer momento. Cuanto más caprichosa es la voluntad, más sufre la persona.

1. En primer lugar, puedes realizar el ejercicio positivo de llevar a cabo con regularidad una buena acción y evitar comentar este hecho con alguien más. Se trata de que solo tú sepas que has hecho un bien sin necesitar de la aprobación y de las felicitaciones de terceros puesto que eres una persona madura capaz de felicitarte tú a ti mismo y sentirte bien con lo que has hecho. No existe ningún premio mayor que el de saber que has hecho una buena obra.

2. En una sociedad marcada por la profunda crisis económica en la que es una urgencia la colaboración social de ayudar a los demás, también puedes colaborar como voluntario en diferentes organizaciones. Existen muchas formas de ayuda social y no todas ellas tienen que ver con el dinero. Es decir, puedes dar parte de tu tiempo y en ese caso, compartes tu esfuerzo y tu trabajo por un objetivo digno. Descubrirás como todo voluntario, que quien se da a los demás, recibe mucho más de lo que ofrece.

3. Cuando quedes a tomar un café con un amigo al que no ves hace un tiempo en vez acaparar todo el rato el turno de palabra para hablar de ti al otro y contarle qué ha sido de tu vida en los últimos meses, intenta ser generoso, haz preguntas, escucha atentamente y muestra interés por el otro.

Cómo tomarte la muerte con sentido del humor

Happiness - Summer 2008

Hoy es un día muy especial para muchas personas que quieren rendir un merecido homenaje a todos los seres queridos ausentes en el día 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fecha en la que se venden más flores naturales y artificiales para llevar a la tumba de familiares cercanos.

Sin embargo, la muerte se convierte en ese fantasma que al más puro estilo de Halloween produce mucho temor a muchas personas que viven sometidas al miedo de lo desconocido. Lo que de verdad produce la muerte es miedo no tanto al final de la existencia como al hecho de no saber qué viene después.

Muchas personas tienen creencias religiosas a las que se agarran con fuerza para superar este miedo a la muerte, sin embargo, el humor también es muy importante para relativizar este temor y para burlar la muerte con la alegría que produce la vida.

1. En primer lugar, tómate la vida con más sentido del humor como si fuese un chiste. Es un error llevarlo todo al drama de tomarte las cosas demasiado en serio.

2. Disfruta del momento presente de verdad y cuando a tu mente venga el temor a la muerte, plantéate qué puedes hacer para aprovechar ese instante, es decir, para vivir de verdad y para ser feliz.

3. El tiempo pasa de una forma inevitable y cuando das espacio en tu vida al miedo, te pierdes muchos matices de la existencia. En ese caso, disfruta del momento presente con la ilusión de saber que no existe mejor momento que este.

4. Ríete de ti mismo, asume las críticas, tómate la vida como un juego en el que nunca pierdes sino que siempre ganas porque cada día aprendes algo nuevo.

5. Reflexiona en este día de Todos los Santos sobre los diez motivos que tienes para ser feliz de verdad a partir de ahora.

Cómo canalizar el exceso de sensibilidad

Cómo canalizar el exceso de sensibilidad

La sensibilidad es muy buena y muy oportuna porque es un rasgo típicamente humano. Las personas no sólo somos razón, es decir, pensamos y tener la capacidad de reflexionar pero también, tenemos un corazón grande que siente. Una persona de buen corazón se alegra por las cosas positivas y sufre ante las tristezas.

El exceso de sensibilidad se vuelve en contra de quien sufre en exceso por comentarios que alguien ha hecho o por sucesos externos que en realidad, es importante aprender a relativizar para no vivir con el corazón en un puño las 24 horas del día. Es vital buscar el equilibrio entre razón y corazón para vivir en armonía y con seguridad en uno mismo.

1. En primer lugar, conviene analizar la causa de ese exceso de sensibilidad porque puede indicar que algo está pasando en el mundo emocional de la persona y conviene pedir ayuda a tiempo. Si ese exceso de sensibilidad interfiere en tu vida de una forma negativa en cualquier momento, entonces, reflexiona.

2. Además, también puedes poner en práctica el sentido del humor para reírte más no sólo del entorno, sino también, de ti mismo y de todo aquello que puede ser visto bajo la óptica de la ironía. La vida es una fiesta en la que lo importante es disfrutar.

3. Canaliza la sensibilidad a través del arte, por ejemplo, puedes utilizar la práctica de la escritura para redactar en un diario todo aquello que te afecta, describir lo que hay en tu corazón y tener claridad de ideas. Cuando estamos desbordados por una emoción no podemos pensar con claridad.

4. Evita hacer hipótesis y juicios de valor cuando te falta información para analizar una situación desde el punto de vista global y general.

5. No hagas como que algo no te ha dolido cuando en realidad sí que te ha herido, no tapes tu verdadero modo de ser y sé tú mismo.

Foto – Autoayúdate

Cómo acabar con la inseguridad en tu vida

Puede llegar a pasar que, en algún momento algunos necesiten sentir que son dueños de su futuro y todo lo que pasa. Más lamento tener que decir que esto, es simplemente imposible y es un problema de inseguridad, aun cuando no lo admitas. Da igual, la realidad está ahí, aunque decidas ignorarla.

La vida es un sinfín de decepciones… Ya sé, suena duro y pesimistas, pero la vida es de matices, nada es blanco o negro. Pero nunca podrás decidirlo todo, es parte de la vida acostumbrarse a las altas y bajas y sobrellevar todo con una sonrisa.

Verlo de otra forma, podría afectarte más de lo que crees y por eso en este artículo queremos discutir de tú a tú el gran mal que puedes estar haciéndote y evitarte el estar desperdiciando tiempo valioso de tu vida.

Tu inseguridad te causa muchos problemas

Está bien sentirse inseguro por haber sido lastimado o por haber pasado por una situación complicada que pudo hacerte sentir mal e incluso impotente

Pasa mucho con los problemas familiares: quizá tu hermano, aquel que tanto cuidaste y por el que tanto velaste que no le pasara algo, metió la pata monumentalmente y allí es cuando empieza la inseguridad. Puede que no sea solo por ti, ya que puede o no que te eches la culpa de lo que pasó, como también puede o no que no vuelvas a ser la misma persona con él, o que si lo intentas, querrás controlar toda su vida “por su bien”.

De aquí a tener un ojo abierto sobre toda su actividad, manipular sus equipos personales en busca de información, a espiar las conversaciones que tiene por teléfono y demás actitudes que demuestran una falta de confianza severa…

No digo que esté del todo mal que desconfíes de él, pero tampoco podemos llegar a ser extremistas, invadiendo su privacidad; puede que generemos algo peor que lo primero y además, haremos de esa relación, una relación tóxica.

Lo primero en los pasos de la solución, es reconocer que, tú estás actuando mal y tienes culpa en cualquier reacción que hayan generado tus acciones, pues si bien fue la inseguridad, no hay nada que hablando no se resuelva.

La necesidad de control

A veces es reconfortante poder controlar el destino, pero no podemos hacer de esto un hábito; no puede ser frecuente ni puede estar a nuestra disposición. Y si así fuese, al escaparse de nuestras manos, caeremos en una gran negación.

Después de todo, es preciso aceptar que no podemos controlarlo todo, que las cosas suceden como tienen que ocurrir y que no queda más que vivir con ello.

Por mucho que sintamos impotencia, frustración y tristeza, la realidad es lo que es y eso es lo bonito de la vida.

Los chantajistas son personas increíblemente incomprendidas y caprichosas: o eligen vivir una vida de engaños y de intercambios que puedan darles lo que quieren

De toda una vida que se sale de su control, han encontrado algo que sí pueden controlar. Lo mismo ocurre con personas que padecen anorexia u otros problemas similares.

Sin embargo, esto está lejos de ser una solución. Es necesario cambiar, caminar hacia adelante sin importar lo que pasó y preocuparse por lo que pasa.

Vence la inseguridad

Aprende a deshacerte de tus desdichas y penas. Simplemente, debes actuar y reflexionar sobre determinados aspectos de esta lista.

  • Primero valórate. Nos destrozaron, pisaron nuestra confianza y/o nos traicionaron, pero sigues siendo uno entre un millón.

Date cuenta que eres una persona que no puede ser reemplazada, en lo buen qué haces, o lo bueno que eres haciendo algo. No todos tienen tus destrezas ni tus habilidades.

  • Deshazte del rencor. No te valdrá de nada guardar resentimiento o mantener lo que sientes bajo llave, ya que podrías convertir en una bomba de tiempo.

Deja ir el pasado. ¿Qué mejor forma de aprender que de los errores? Tómalo como una simple experiencia y busca tu siguiente oportunidad o dásela a quien de verdad la merece, enfrascarse en los problemas es una forma de redundar y evitar solucionar, no postergues tu sufrimiento y permítete ser feliz.

En más de una oportunidad querrás tirar a la basura más por menos, los errores grandes te preparan para permitirte ver lo insignificante que son los errores pequeños.

Entiende que la inseguridad no es para ti, pasa por ella como quien se sube a un coche para llegar a donde quiere y aprende a motivarte a ti mismo con frases que te repitas cuando todo se pone difícil.

 

Descripción del autor: Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.

Twitter: @edigomben

Las bases del enamoramiento sano

Las bases del enamoramiento sano

El estado de enamoramiento es muy bonito y especial, sin embargo, todo depende de cómo se viva esta realidad. Existen personas que en esta fase de su vida sufren más que nunca porque se sienten muy vulnerables al poner todo su valor en la otra persona.

Existen personas que hacen del deseo de ser amadas una máxima necesidad, olvidando que el corazón no se fuerza y nadie puede interceder en la voluntad ajena porque el amor es libre.

Ni siquiera uno mismo, decide de quién se enamora, es decir, cualquier ser humano se enamora en el momento más inesperado, de la persona que menos había imaginado y sin que medie una planificación previa.

1. En primer lugar, para disfrutar del momento de enamoramiento es básico vivir el momento presente, vivir el aquí y el ahora sin pensar en qué puede pasar mañana. De lo contrario, el sufrimiento es prácticamente inevitable ya que nadie puede predecir qué pueda pasar mañana.

2. Quédate con el lado bonito de estar enamorado y no pongas tu atención en los factores negativos. Uno de los aspectos negativos del enamoramiento es la incertidumbre, la presión que se vive por ese no saber. Pero en cambio, el lado positivo es el enamoramiento en sí mismo que es un gran regalo.

3. Piensa que cada nueva oportunidad que se cruza en tu destino es distinta a la anterior. Por tanto, no juzgues tu actual relación bajo los parámetros de una anterior oportunidad. Evita cometer los errores del pasado, intenta que tu experiencia te sirva de algo porque es muy importante tener esperanza en el ser humano. Y no existe mayor esperanza que la que surge del amor sano.

4. Asume las debilidades que sientes como algo natural porque no existe nadie que sea perfecto.

5. Cuida de ti mismo y aprende a protegerte para no sufrir más de lo debido en caso de desamor. Darte sin límite en una fase de enamoramiento puede ser un tanto imprudente cuando no sabes cómo puede reaccionar el otro.

Foto – Fotos Wiki

Diez derechos importantes para proteger tu felicidad

Femme Fatale

La felicidad es una conquista personal, un trabajo que depende de ti y al que tienes que dar valor porque la aventura de la existencia es un regalo maravilloso en tu día a día. Existen derechos personales que cuando los defiendes, también te sientes mucho mejor contigo mismo.

1. En primer lugar, tienes el derecho de vivir en base a tus decisiones, sin necesitar de la aprobación constante por parte de los demás. A nivel de amigos y de familia, también es posible cometer el error de dar consejos a otra persona cuando no los ha pedido porque lo único que quiere es ser escuchada.

2. Tienes derecho a buscar tu felicidad en el trabajo porque un empleo es un medio de desarrollo personal.

3. El derecho a recibir todo el cariño del mundo por parte de tus seres queridos, por tanto, te mereces lo mejor y debes recordarlo para cuidar tu autoestima.

4. El derecho a tener tu propio espacio y estar solo incluso cuando otras personas quieren quedar contigo o estar a tu lado. Es importante defender el derecho a la soledad para que no interfiera en otros ámbitos de tu felicidad.

5. El derecho a vivir en letras mayúsculas porque lo verdaderamente triste es no pisar con fuerza por el mundo, es decir, no dejar tu propia esencia.

6. El derecho a ser tú mismo en cualquier circunstancia porque eres una persona única y como tal tienes derecho a manifestarte.

7. El derecho a vivir con ilusión, pero también, el derecho a tener tristeza porque el mundo emocional es único e irrepetible.

8. El derecho al silencio, es decir, el derecho a la calma y la tranquilidad. Un derecho que dependiendo de las circunstancias, puede ser todavía más prioritario. Por ejemplo, en la enfermedad.

9. El derecho a tener momentos de poca asertividad porque no existe un ser humano perfecto.

10. El derecho a vivir el presente de verdad.

Cómo marcar límites a tu madre

Thank You

La relación madre e hijo es compleja, en general, es muy intensa. No siempre es fácil marcar una distancia sana en una relación que implica que los hijos vuelen en solitario en algún momento. Eso no significa dejar a la madre atrás en algún momento definitivamente sino que la relación cambia porque el hijo ya es autónomo e independiente.

Es decir, es una persona capaz de tomar sus propias decisiones y con fuerza suficiente para saber lo que quiere sin necesitar del amparo de mamá igual que sucedía en la etapa de la infancia.

1. Aprende a decir no a tu madre y a marcar límites. Es muy importante que te mantengas firme cuando digas que no a algo, de lo contrario, las madres también pueden aplicar el chantaje emocional para lograr lo que quieren. Algunas madres también pueden querer despertar la compasión de sus hijos.

2. Sé coherente con tus decisiones. Es decir, si de verdad quieres mostrar que eres una persona autónoma e independiente, entonces, tienes que serlo para todo.

3. Apuesta por los momentos de calidad. Es decir, con el paso de los años y la madurez, la relación entre madre e hijo cambia de una forma sustancial. En muchos casos, se comparte menos tiempo en común que en la niñez, sin embargo, los planes conscientes también aportan una calidad y una ilusión especial.

4. Los roles también cambian. Conforme los padres se hacen mayores son los hijos los que tienen la responsabilidad de estar pendientes de su cuidado para que tengan una buena calidad de vida en la tercera edad.

5. Si tu madre te llama por teléfono un montón de veces cada día, explícale la situación y limita el número de llamadas, únicamente, a una. Aprende a decir lo que piensas sin miedo porque las madres también pueden ser muy receptivas a los mensajes de sus hijos.

Cómo ejercitar la paciencia

 Cómo ejercitar la paciencia

La paciencia es una virtud vital en la vida de un ser humano, de hecho, la impaciencia causa problemas graves en la vida de aquel que no comprende que no se puede planificar cada detalle de la existencia hasta el último milímetro sino que es necesario dar tiempo al tiempo.

1. En primer lugar, aprende a esperar antes de dar una mala contestación en una discusión de pareja. Aprende a contar hasta veinte y hasta treinta si hace falta para que se calme la ira. De lo contrario, puede que te arrepientas por decir algo que no querías decir en realidad.

2. Aprende a luchar por tus sueños de verdad, no tires al baúl de los recuerdos una gran idea solo por el hecho de que ahora mismo no cuentes con las circunstancias ideales para llevarlo a cabo. Analiza tu punto de partida y cuál es tu punto de llegada para disfrutar del momento presente con realismo pero teniendo la mente puesta en el objetivo.

3. Cierra los ojos, respira profundamente y visualiza una imagen mental positiva para calmarte.

4. Realiza ejercicios de relajación para conectar contigo mismo y con tu verdad interior. La relajación es un hábito que se entrena día a día, por tanto, tienes que ser regular a la hora de buscar espacios en tu rutina cotidiana para tranquilizarte de verdad.

5. Elabora un plan b cuando haya habido un plan de acción que no haya salido como tú esperabas. Recuerda que las cosas no siempre salen bien a la primera.

6. Vuelve a levantarte después de una caída porque nada es tan grave como tú habías imaginado.
7. Confía en la vida porque cuando de verdad deseas algo y luchas por conseguirlo, tienes más posibilidades de lograr tu objetivo.
8. Toma decisiones en la vida.

Foto – IMprove

Píldoras de optimismo en el día a día

El optimismo implica aprender a ver el vaso de la alegría medio lleno en vez de medio vacío, por ello, es muy importante disfrutar del momento presente con la ilusión de saber que la vida es bella y que la existencia es una experiencia maravillosa.

1. En primer lugar, sonríe más porque recibirás muchas sonrisas a cambio. Es decir, cuando tú cuidas los detalles en las relaciones sociales también te ríes con mucha facilidad.

2. Ama la vida de verdad con el corazón al cien por cien porque cuanto más te implicas, más recibes.

3. Enciende la televisión para ver tu programa de televisión favorito o disfrutar del nuevo capítulo de tu serie semanal. La televisión también hace mucha compañía, en especial, a las personas que viven solas.

4. Puedes buscar información en internet sobre blogs de pensamiento positivo o buscar medios especializados, únicamente, en noticias optimistas que muestran el lado más bello del mundo.

5. Pon música de fondo en casa, pon el cd de un autor alegre y lleno de vida y de fuerza. Tu cantante favorito te hará sentir bien contigo mismo.

6. Sal a caminar y siéntate en un banco cerca de un parque. Observa la alegría de los niños jugando, verás cómo te llenas de esa ilusión a través de la observación porque las cosas buenas también producen un efecto imán.

7. Acude a visitar a tus padres para que su cariño y su compañía te dé fuerza. Nadie cuida de ti como tus padres en un mal día.

8. Piensa en aquellos que lo están pasando mal. Por ejemplo, puedes dar una limosna a un mendigo que pide limosna en la puerta de una iglesia.

9. Anímate a pedir un abrazo si lo necesitas porque el contacto físico refuerza tu bienestar.

10. Salir a hacer ejercicio físico también aumenta tu optimismo. Recuerda que el running está de moda.

11. El optimismo está dentro de ti, por tanto, no lo busques únicamente fuera. Busca el equilibrio en la vida.

Apártate, que no me dejas ver el sol, digo… la pantalla

Si no fuera algo tan serio, sería como para partirse de risa. Porque, vamos a ver: juguemos a despojar a la cosas de su nombre. Imaginemos que no existen términos obsesión, compulsión, fobia social y media docena de ellos de sentidos y usos similares. Dejamos un punto y aparte para darte tiempo a que te mentalices.

A ver, que te cuento el caso: es el de un conocido cuyo nombre vamos a inventarnos… Diógenes, en honor al carismático villano creado por Douglas Preston y Lincoln Child, Diógenes Pendergast. Pues bien: hablaba el otro día (ayer) con Diógenes –tras meses de no saber de él más que por el servicio de mensajería de una página web (El Messenger, hombre) sobre ordenadores, que es un tema que nos encanta a ambos… Y me dejó de piedra. Pómez.

Resulta que aquí, a mi amiguete, se le han quedado pequeños seis discos duros de dos teras… Miles de horas de música y vídeo, que no va a tener tiempo de escuchar y ver por muchos años que viva, ocupado espacio tontamente, sin orden ni concierto; docenas de programas, cada cual más absurdo… Y Diógenes que ha decidido que prefiere gastarse el dinero en otro disco duro antes que eliminar películas que sabe que no le van a gustar y música que le parece aburrida.

Diógenes sufre un Diógenes digital

Como en el primer párrafo hemos decidido renunciar a las denominaciones que la ciencia le ha dado a los comportamientos desordenados, ahora me toca instarte a que encuentres un nombre para lo de este caballero. Vale: ahora uno que no sea insultante o irrespetuoso. No es tan fácil, ¿verdad?

Venga, pues, retomemos la posibilidad de llamar a las cosas por su nombre ¿A qué te recuerda el comportamiento de mi amigo? Piensa en esas noticias que de vez en cuando se cuelan por el telediario de una persona a la que los bomberos han tenido que rescatar de su propia casa. Ya ves que el sobrenombre de mi conocido, además de para ocultar su personalidad, nos viene muy bien para el tema que tratamos: el Síndrome de Diógenes, sólo que en tiempos modernos lleva, como no, el apellido de digital.

La frase maldita: “Por si acaso”

El desorden queda definido en parte por la conducta de mi conocido: acumular archivos y programas que no son necesarios por el mero hecho de acumularlos, de forma desordenada, compulsiva. El motivo por el que mantiene en sus unidades tal cantidad de, llamémosla usando su recto nombre, basura (lo es, por muy digital y binario que sea su formato) es el famoso “por si acaso”.

El mero hecho de pensar en borrar un solo bit le produce a Diógenes una sensación de ansiedad tal que con sólo mencionárselo se le tensan los músculos de los hombros, tanto que podrían doblarse barras de acero sin siquiera dejarle marca.

Sus archivos son sus “tesoros”: una discografía descargada por el hecho de que escuchó una canción que le gustó, o los veinte libros de un escritor cuya entrevista emitieron una vez por televisión; programas que no ha sabido ejecutar… En fin: imagínate esos discos duros.

No se vayan todavía…

Ciertamente, todos tenemos un poco de este síndrome (quien no se haya descargado un disco por una canción o una peli por una crítica, que tire la primera piedra –virtual, por si acaso-), pero la diferencia, como cuando hablamos de cualquier otro trastorno se da cuando se convierte en una costumbre y la costumbre en una manía que acaba a su vez condicionándote la vida.

Efectivamente, el Diógenes(el síndrome) virtual es tan grave como la forma en la que nos condiciona –falta de relaciones sociales, falta de higiene, cambios de humor…- o nos molesta sufrirlo… Y afecta a los demás, claro.

Pero, ¿qué causas se encuentran en la raíz de este mal? Buena pregunta. Sin duda…

Tal vez podamos bucear en infancias, subconscientes, traumas… Pero no parece que haya una causa clara, un desencadenante más o menos universal. Es posible que sólo nos quede ser conscientes de los posibles síntomas y, antes de que nos condicionen, ponerles remedio.

Todo tiene solución… incluso lo tuyo

¿Remedio? Pues sí, lo tiene: para empezar, hay que detectar el desorden y evitar que el enfermo vuelva a las condiciones de aislamiento en las que solía hallarse. A veces, es preciso tratar alguna patología asociada como una depresión o delirios crónicos y, en casos extremos, se recomienda internar a esta persona en una residencia adecuada.

A ver, a ver… que ya te veo marcando el número del sanatorio… Que lleves diez días alimentándote a base de pizza, bajándote las series de televisión de cuatro en cuatro, sin mudarte de ropa, con unas uñas en los pies que parecen las zarpas de un tigre y levantándote, sin que nadie te llame, a las tres de la tarde no quiere decir (necesariamente) que estés enfermo. Ocurre que estás… “de Rodríguez”.