Cómo sobrevivir en positivo a la jubilación

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La jubilación puede ser una etapa de la vida muy buena y muy positiva, sin embargo, este capítulo se hace especialmente difícil para tantas personas que se han volcado en exceso en su trabajo a lo largo de su trayectoria profesional o para todos aquellos trabajadores que asocian su valía personal con su prestigio profesional y con su puesto de trabajo.

El trabajo llena muchas horas de nuestra vida, nos da muchas satisfacciones pero también, nos da muchos quebraderos de cabeza en nuestro día a día. Por suerte, la jubilación es ese premio vital a tantos años de esfuerzo, constancia y sacrificio. Merece la pena verlo de esta manera para vivir con la satisfacción de saborear la dulzura de la vida con el corazón muy vivo porque las ilusiones van más allá del trabajo.

De hecho, las personas que lo deseen pueden seguir sintiéndose muy activas buscando, por ejemplo, la ocupación de un proyecto de voluntariado que muestra un ejercicio profesional no remunerado. Sin embargo, quien lo realiza se siente muy valorado y reconocido por los demás ya que los entornos de voluntariado son muy enriquecedores a nivel humano.

Del mismo modo, la etapa de la jubilación también es el momento ideal para cultivar las aficiones. Por ejemplo, para leer libros, hacer un curso de escritura creativa, aprender a coser, hacer taichí, asistir a clases de bailes de salón, viajar y conocer el mundo, aprender a cocinar postres especiales… Existen muchas aficiones que pueden llenar tu vida, puede que ya tengas claro qué te gusta o también puede que descubras una nueva área a partir de los 65 años cuando sabes mejor qué quieres, quién eres y qué te gustaría hacer con tu vida y en qué quieres ocupar tu tiempo.

La vida va más allá de la edad, y una persona jubilada tiene por delante una etapa vital excelente para saborear la vida desde el relax de la serenidad.