El síndrome de invisibilidad laboral a partir de los 50 años

La crisis económica no pone las cosas nada fáciles a nadie ya que los más jóvenes tienen dificultades para encontrar trabajo después de acabar la carrera y a pesar de tener un alto nivel de formación, pero los mayores también son muy castigados en un sistema en el que se valora la juventud como una forma de talento. Sin duda, es muy importante tener espíritu positivo, confianza en uno mismo, y entender que la edad, no es más que un número del calendario.

El síndrome de invisibilidad laboral que viven algunas personas a partir de los 50 años muestra la sensación de rechazo social que tienen algunos parados de larga duración cuando creen que el sistema no les quiere. Algunos, en el peor de los casos, llegan a perder la esperanza de encontrar un nuevo trabajo en algún momento.

Esta sensación se agrava cuando durante la búsqueda activa de empleo se encuentran con ofertas de trabajo en las que se especifica que el candidato ideal es una persona menor de 35 años.

Sin duda, conviene ser realista entendiendo que a pesar que existen algunos puestos de trabajo en los que se valora la juventud del candidato también sucede al revés. Existen ofertas de empleo en las que se valora como un plus la madurez del candidato porque la edad aporta solvencia, capacidad de tomar decisiones y solucionar conflictos. La madurez es experiencia, está claro que por mucho que haya estudiado un joven de treinta años nunca puede saber tanto como un trabajador de cincuenta años que ha aprendido de la experiencia, ha emprendido diferentes proyectos y ha entendido cuál es su lugar en el mundo.

Después de los 50 años hay esperanza y hay mucha vida teniendo en cuenta además, cuál es la media de vida de los españoles que supera los ochenta años de edad.