En Navidad, no se cubre con el consumismo las carencias afectivas

CHRISTMAS TIME!!!

Durante las fiestas de Navidad, el universo parece estar del revés ya que el espíritu navideño se ha transformado o ha tenido fecha de caducidad. Lo más importante de la Navidad para muchas personas ya no es estar con la familia y pasarlo bien con los seres queridos sino los regalos y el materialismo propio de un tiempo de crisis económica cuando lo que de verdad importa es el ahorro.

El consumismo propio de la Navidad no es saludable porque en ocasiones, se quiere compensar con un regalo caro, otro tipo de carencias, como por ejemplo, la falta de dedicación en una relación, el distanciamiento durante el año, o la falta de muestras de afecto reales y cercanas.

En ocasiones, son las personas que hacen regalos más caros las que más tienen que demostrarse a sí mismas ya que a través de esos regalos se sienten, momentáneamente, mejor consigo mismas porque confunden el afecto con el dinero y consideran que al optar por un regalo más caro, están demostrando todo el cariño que sienten por una persona.

Cuando en realidad, en más de una ocasión, el destinatario de un regalo caro se siente muy incómodo ante tanta ostentación porque luego se siente en la obligación de corresponder al mismo nivel.

En Navidad es un buen momento para rescatar los verdaderos valores de una vida feliz para dejar aparcada la tarjeta de crédito entendiendo que el dinero no lo compra todo y que es imposible compensar con regalos la falta de dedicación en una relación familiar, de pareja o amistad. Al final, un regalo caro no consigue transmitir todo el cariño que sí se puede ofrecer a alguien a través de una conversación sincera o un fuerte abrazo.

No te vuelvas un esclavo de la Navidad porque este tiempo es para vivirlo de verdad y no para arruinarte.