Cómo marcar límites a tu madre

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La relación madre e hijo es compleja, en general, es muy intensa. No siempre es fácil marcar una distancia sana en una relación que implica que los hijos vuelen en solitario en algún momento. Eso no significa dejar a la madre atrás en algún momento definitivamente sino que la relación cambia porque el hijo ya es autónomo e independiente.

Es decir, es una persona capaz de tomar sus propias decisiones y con fuerza suficiente para saber lo que quiere sin necesitar del amparo de mamá igual que sucedía en la etapa de la infancia.

1. Aprende a decir no a tu madre y a marcar límites. Es muy importante que te mantengas firme cuando digas que no a algo, de lo contrario, las madres también pueden aplicar el chantaje emocional para lograr lo que quieren. Algunas madres también pueden querer despertar la compasión de sus hijos.

2. Sé coherente con tus decisiones. Es decir, si de verdad quieres mostrar que eres una persona autónoma e independiente, entonces, tienes que serlo para todo.

3. Apuesta por los momentos de calidad. Es decir, con el paso de los años y la madurez, la relación entre madre e hijo cambia de una forma sustancial. En muchos casos, se comparte menos tiempo en común que en la niñez, sin embargo, los planes conscientes también aportan una calidad y una ilusión especial.

4. Los roles también cambian. Conforme los padres se hacen mayores son los hijos los que tienen la responsabilidad de estar pendientes de su cuidado para que tengan una buena calidad de vida en la tercera edad.

5. Si tu madre te llama por teléfono un montón de veces cada día, explícale la situación y limita el número de llamadas, únicamente, a una. Aprende a decir lo que piensas sin miedo porque las madres también pueden ser muy receptivas a los mensajes de sus hijos.

Cinco “tips” para mejorar tu autoestima

Reza el proverbio que no se puede amar a nadie si antes no nos amamos a nosotros mismos. Sin embargo, como suele pasar, de la teoría a la práctica hay un abismo y, quien más quien menos, tiene sus complejos y sus pequeños (o a veces no tan pequeños) problemas de autoestima.

Además, la sociedad en la que vivimos, en la que se da un valor sobredimensionado a la imagen, es un elemento de presión que nos obliga a medirnos según estereotipos poco realistas y que contribuye a generar más complejos, especialmente entre los más jóvenes y durante periodos ya caracterizados por la inestabilidad emocional, como la adolescencia. Por eso, en este artículo queremos darte algunos trucos o “tips” para quererte a ti mismo, mejorar tu autoestima y ser más feliz:

1.- Cambia el chip y piensa lo mejor de ti mismo: si no vas muy sobrado de autoestima puede que estés acostumbrado a pensar cosas negativas de ti mismo. Es hora de cambiar el chip. En lugar de centrarte en tus (supuestos) defectos, céntrate en tus virtudes. Las tienes, como todo el mundo, y sólo es cuestión de que te dediques a buscarlas y a convencerte a ti mismo de tus atributos.

2.- Todo tiene solución: Si tus complejos te impiden avanzar, piensa que todo tiene solución. Si realmente tienes un defecto físico o hay una característica de tu cuerpo que te hace infeliz, plantéate cambiarlo. Por ejemplo, si tu calvicie es un problema grave para ti, piensa en la posibilidad de un Transplante de pelo, si tu pecho te produce una gran insatisfacción, plantéate una reducción de busto, etc. Hoy en día existen múltiples opciones que pueden ayudarte a verte mejor y a aumentar tu autoestima.

young woman looking into a mirror

3.- No te castigues: todos cometemos errores, fallamos o pasamos por momentos que no salen como quisiéramos. Sin embargo, no aproveches estas situaciones para castigarte y recordarte constantemente tu incompetencia o tus defectos, sino todo lo contrario, tómalas como una oportunidad para aprender de la experiencia y mejorar.

4.- No te midas con los demás: cada persona es única y especial. Por eso, no tiene sentido compararse con los demás. Potencia aquellos aspectos de tu físico o de tu personalidad que te hacen único y no trates de imitar a nadie. Mejor ser un buen original que una mala copia.

5.- Aprende a pasar de la opinión de los demás: es bueno escuchar la opinión de amigos y familiares, pero no dejes que lo que los demás opinan condicione tu físico o tu personalidad. Aprende a escuchar a tu corazón y guíate por tus sentimientos. Siempre puedes pedir consejo, pero no dejes que los demás guíen tu vida y te sentirás mejor con ti mismo.

Cultiva tu niño interior en Navidad

 Cultiva tu niño interior en Navidad

La Navidad es una época de cambios en la vida de cualquier persona porque incluso los adultos se sienten un poco más jóvenes en una época del año en la que los regalos y la ilusión animan el espíritu.

El niño interior requiere de mimo y atenciones en todas las épocas del año, sin embargo, el entorno navideño es mucho más propicio para sacar fuera toda la ilusión del ayer igual que cuando éramos niños pequeños saboreando la Navidad.

1. En primer lugar, escucha tu corazón de verdad, no te dejes afectar por el qué dirán y actúa de forma acorde a tu criterio. Existen muchas personas que reprimen sus emociones y sentimientos por miedo.

2. Disfruta del momento presente, siente que cada instante es eterno y que el reloj se ha detenido para regalarte una navidad especial en plena madurez.

3. La Navidad es un tiempo que nos enseña el valor de la felicidad. Es decir, somos más felices cuando nos damos a los demás que cuando nos dejamos llevar por el egoísmo. Una navidad sin nadie a quien poder ofrecer algo bueno sería muy dura. Es decir, en caso de que te sientan solo también puedes pensar en todas aquellas personas que estas Navidades vivirán una rutina negativa para aportar tu granito de arena en la construcción de un mundo mejor. Es posible colaborar con dinero pero también, con trabajo como voluntario en una organización.

4. Juega con tus hijos o tus sobrinos y disfruta de los regalos que ellos han recibido.

5. Recuerda anécdotas de la infancia con tus amigos y conocidos porque esta experiencia une mucho. Es importante no olvidar lo que hemos sido.
Dedica la Navidad a invertir tiempo en cosas que no puedes hacer el resto del año por problemas de conciliación. Es decir, piensa en cuáles son tus verdaderas prioridades para aprovechar la recta final de año como tú quieres, en positivo.

Foto – Universo de Luz y Amor

Cómo rescatar el espíritu infantil en Reyes Magos

La fiesta de Reyes Magos es una tradición muy especial, uno de los momentos más mágicos del año porque aunque los adultos ya han dejado de creer en la magia de Melchor, Gaspar y Baltasar, reviven el espíritu de la inocencia a través de sus hijos. Del mismo modo, los adultos recuerdan su propia infancia y cómo era aquel tiempo en el que recibían con gran entusiasmo los regalos de estos personajes tan especiales.

Cualquier momento del año es bueno para cultivar el espíritu infantil, pero todavía más, con motivo de la fiesta de Reyes Magos, un buen momento para observar la realidad en su lado más bello y volver a ser, como lo fuiste en algún tiempo, un niño. Para ello, puedes echar un vistazo a las fotografías que guardas de la niñez porque esos momentos que son tan especiales forman parte de tu vida y conectan con tu verdadera esencia.

De hecho, puedes elegir alguna de esas fotografías para enmarcarla en un marco bonito con el que sorprender a tu madre o a un ser querido. Es un buen regalo emocional que puedes hacer a otra persona que significa mucho para ti.

Celebra los Reyes Magos de verdad, con el corazón, para ello, a nivel interno, realiza una lista de cosas por las que quieres dar las gracias a Melchor, Gaspar y Baltasar. Cosas que sean inmateriales y que hagan que tu vida sea un regalo. ¿Qué convierte tu vida en una aventura especial? ¿Cuánto te quieres a ti mismo? ¿Te consideras afortunado en amigos?

Alimentar al niño infantil en Reyes Magos supone rescatar lo mejor de la vida y de ti mismo, entendiendo que eres una persona estupenda con un montón de razones para sonreír a la vida como cuando tenías siete años.

Cómo ver la vida en tonos rosas

Pink Sunset of My Dreams Free Creative Commons Waikiki Beach, Hawaii

Siempre se dice que la vida no es de color de rosa y lo cierto es que a lo largo de la existencia existen muchos momentos amargos de dolor y sufrimiento que pueden producir heridas. Sin embargo, la vida sí puede verse en un color amable y agradable porque lo que de verdad determina una vida feliz es la actitud de creer en uno mismo y de confiar en la vida y en las personas. Nosotros podemos llegar a ser nuestros mayores enemigos, o por el contrario, nuestros principales aliados.

Por ello, ahora que está a punto de comenzar el 2014 es positivo empezar el año con la convicción de que lo mejor está por venir y que la vida puede darte lo mejor. O mejor dicho, eres tú quien puedes ofrecer lo mejor de lo mejor a la vida ya que está en tus manos abrir el corazón, darte de forma desinteresada, buscar la verdad y confiar.

Imagina que te dan unas gafas que transforman el pensamiento negativo en optimismo y el dolor en alegría. Esas gafas que sirven para ejemplificar este ejercicio metafórico, en realidad, es tu mente que puede poner el foco de atención en una dirección u otra dependiendo del momento, las circunstancias y las ganas que tú mismo tienes de que las cosas sean distintas.

Para lograr el cambio, en primer lugar, tienes que evitar conformarte y quedarte estancado con el lugar que tienes. Por otra parte, tienes que saber hacia dónde te diriges, quién eres y qué quieres hacer con tu vida. Para finalizar, tienes que abrir los ojos de par en par, como ventanas, por las que entra el aire y la luz del sol cada mañana. De lo contrario, cuando te dejas atrapar por la tristeza, te pierdes muchos matices de la realidad y no logras ver toda la luminosidad de los demás, del mundo y de ti mismo.

Cómo ejercitar la paciencia

 Cómo ejercitar la paciencia

La paciencia es una virtud vital en la vida de un ser humano, de hecho, la impaciencia causa problemas graves en la vida de aquel que no comprende que no se puede planificar cada detalle de la existencia hasta el último milímetro sino que es necesario dar tiempo al tiempo.

1. En primer lugar, aprende a esperar antes de dar una mala contestación en una discusión de pareja. Aprende a contar hasta veinte y hasta treinta si hace falta para que se calme la ira. De lo contrario, puede que te arrepientas por decir algo que no querías decir en realidad.

2. Aprende a luchar por tus sueños de verdad, no tires al baúl de los recuerdos una gran idea solo por el hecho de que ahora mismo no cuentes con las circunstancias ideales para llevarlo a cabo. Analiza tu punto de partida y cuál es tu punto de llegada para disfrutar del momento presente con realismo pero teniendo la mente puesta en el objetivo.

3. Cierra los ojos, respira profundamente y visualiza una imagen mental positiva para calmarte.

4. Realiza ejercicios de relajación para conectar contigo mismo y con tu verdad interior. La relajación es un hábito que se entrena día a día, por tanto, tienes que ser regular a la hora de buscar espacios en tu rutina cotidiana para tranquilizarte de verdad.

5. Elabora un plan b cuando haya habido un plan de acción que no haya salido como tú esperabas. Recuerda que las cosas no siempre salen bien a la primera.

6. Vuelve a levantarte después de una caída porque nada es tan grave como tú habías imaginado.
7. Confía en la vida porque cuando de verdad deseas algo y luchas por conseguirlo, tienes más posibilidades de lograr tu objetivo.
8. Toma decisiones en la vida.

Foto – IMprove

Cómo pasarlo bien sin compañía

La necesidad de estar acompañado siempre puede ser agotadora porque es literalmente imposible tener siempre a alguien al lado. Por ello, es un aprendizaje muy importante el de estar a solas con uno mismo y disfrutar de la compañía que reporta el yo. Es decir, para ser amigo de otras personas en primer lugar tienes que ser capaz de ser un buen amigo tuyo. Por esta razón, te damos las claves para pasarlo muy bien sin necesidad de tener compañía.

1. En primer lugar, piensa en la gran ventaja de disfrutar de planes que habitualmente están asociados con la idea de disfrutarlos con amigos. Por ejemplo, piensa en que cuando vas al cine tú solo tienes total libertad para elegir la peli que más te apetece ver, el horario que mejor se adapta a tu agenda y la sala de cine que está más cerca de tu casa.

En cambio, cuando vas al cine acompañado tienes que negociar para decidir la mejor opción. De hecho, cuando disfrutas del ocio a nivel individual, también eres libre de improvisar el plan en el último momento porque tú dispones de tu tiempo sin adaptarlo a los demás.

2. El tiempo de soledad te ayuda a centrarte en ti mismo y a desconectar de los planes sociales. Así encuentras el equilibrio entre estar solo y estar acompañado. Por otra parte, los momentos de soledad también son muy propicios para recordar esos momentos especiales que has disfrutado en compañía de otra persona. La memoria es muy rica.

3. Puedes leer revistas, leer libros, ir a la biblioteca, asistir al teatro, salir a pasear, dibujar, pintar, escribir relatos, navegar por internet, ver la televisión, escribir cartas… Son planes con los que puedes disfrutar de un rato agradable en tu agradable compañía.

Píldoras de optimismo en el día a día

El optimismo implica aprender a ver el vaso de la alegría medio lleno en vez de medio vacío, por ello, es muy importante disfrutar del momento presente con la ilusión de saber que la vida es bella y que la existencia es una experiencia maravillosa.

1. En primer lugar, sonríe más porque recibirás muchas sonrisas a cambio. Es decir, cuando tú cuidas los detalles en las relaciones sociales también te ríes con mucha facilidad.

2. Ama la vida de verdad con el corazón al cien por cien porque cuanto más te implicas, más recibes.

3. Enciende la televisión para ver tu programa de televisión favorito o disfrutar del nuevo capítulo de tu serie semanal. La televisión también hace mucha compañía, en especial, a las personas que viven solas.

4. Puedes buscar información en internet sobre blogs de pensamiento positivo o buscar medios especializados, únicamente, en noticias optimistas que muestran el lado más bello del mundo.

5. Pon música de fondo en casa, pon el cd de un autor alegre y lleno de vida y de fuerza. Tu cantante favorito te hará sentir bien contigo mismo.

6. Sal a caminar y siéntate en un banco cerca de un parque. Observa la alegría de los niños jugando, verás cómo te llenas de esa ilusión a través de la observación porque las cosas buenas también producen un efecto imán.

7. Acude a visitar a tus padres para que su cariño y su compañía te dé fuerza. Nadie cuida de ti como tus padres en un mal día.

8. Piensa en aquellos que lo están pasando mal. Por ejemplo, puedes dar una limosna a un mendigo que pide limosna en la puerta de una iglesia.

9. Anímate a pedir un abrazo si lo necesitas porque el contacto físico refuerza tu bienestar.

10. Salir a hacer ejercicio físico también aumenta tu optimismo. Recuerda que el running está de moda.

11. El optimismo está dentro de ti, por tanto, no lo busques únicamente fuera. Busca el equilibrio en la vida.

Regalos para Navidad

Mitzu y el espiritu navideño

Los regalos para las fiestas de Navidad no sólo tiene por qué ser una sorpresa que preparas con todo el cariño del mundo para los demás sino también, para ti mismo. Es decir, es fundamental que dediques tiempo a hacerte algún detalle especial en la recta final de año porque la Navidad es un tiempo que puede ayudarte a recargar las pilas siempre que te prestas atención, miras dentro de ti y te quieres de verdad.

Las fiestas de Navidad son una ocasión perfecta para disfrutar del momento presente con la ilusión de tener un buen nivel de bienestar interior ya que la vida es maravillosa siempre que apuestas por ti y te pones en primer plano siendo consciente de que lo que tú sientes sí importa.

Por ello, cuando la cuenta atrás para las fiestas de Navidad 2013 ya están aquí, es muy importante pensar en posibles sorpresas y puedes escribir tu particular carta de Reyes Magos porque es positivo alimentar el niño interior y mimarte al cien por cien.

Puedes organizar una tarde de compras para echar un vistazo a los escaparates de las tiendas, respirar del ambiente prenavideño que se respira en las calles y dar un paseo por la ciudad que durante esta época del año se llena de luces y se viste de una magia especial con la proximidad de las fiestas de Navidad 2013.

Por ello, de cara a hacerte regalos para Navidad piensa en tus gustos y aficiones y apuesta por compras que sean útiles y prácticas ya que estas son las que de verdad merecen la pena. Antes de comprar algo piensa en si lo necesitas de verdad.

Por otra parte, si estás en un grupo de amigos que acostumbran a realizar el amigo invisible, entonces, puedes decir claramente qué es lo que a ti te gustaría que te regalen.

Puedes regalarte un disco de música de tu cantante favorito, comprar productos de belleza, ropa o cualquier otra sorpresa.

Apártate, que no me dejas ver el sol, digo… la pantalla

Si no fuera algo tan serio, sería como para partirse de risa. Porque, vamos a ver: juguemos a despojar a la cosas de su nombre. Imaginemos que no existen términos obsesión, compulsión, fobia social y media docena de ellos de sentidos y usos similares. Dejamos un punto y aparte para darte tiempo a que te mentalices.

A ver, que te cuento el caso: es el de un conocido cuyo nombre vamos a inventarnos… Diógenes, en honor al carismático villano creado por Douglas Preston y Lincoln Child, Diógenes Pendergast. Pues bien: hablaba el otro día (ayer) con Diógenes –tras meses de no saber de él más que por el servicio de mensajería de una página web (El Messenger, hombre) sobre ordenadores, que es un tema que nos encanta a ambos… Y me dejó de piedra. Pómez.

Resulta que aquí, a mi amiguete, se le han quedado pequeños seis discos duros de dos teras… Miles de horas de música y vídeo, que no va a tener tiempo de escuchar y ver por muchos años que viva, ocupado espacio tontamente, sin orden ni concierto; docenas de programas, cada cual más absurdo… Y Diógenes que ha decidido que prefiere gastarse el dinero en otro disco duro antes que eliminar películas que sabe que no le van a gustar y música que le parece aburrida.

Diógenes sufre un Diógenes digital

Como en el primer párrafo hemos decidido renunciar a las denominaciones que la ciencia le ha dado a los comportamientos desordenados, ahora me toca instarte a que encuentres un nombre para lo de este caballero. Vale: ahora uno que no sea insultante o irrespetuoso. No es tan fácil, ¿verdad?

Venga, pues, retomemos la posibilidad de llamar a las cosas por su nombre ¿A qué te recuerda el comportamiento de mi amigo? Piensa en esas noticias que de vez en cuando se cuelan por el telediario de una persona a la que los bomberos han tenido que rescatar de su propia casa. Ya ves que el sobrenombre de mi conocido, además de para ocultar su personalidad, nos viene muy bien para el tema que tratamos: el Síndrome de Diógenes, sólo que en tiempos modernos lleva, como no, el apellido de digital.

La frase maldita: “Por si acaso”

El desorden queda definido en parte por la conducta de mi conocido: acumular archivos y programas que no son necesarios por el mero hecho de acumularlos, de forma desordenada, compulsiva. El motivo por el que mantiene en sus unidades tal cantidad de, llamémosla usando su recto nombre, basura (lo es, por muy digital y binario que sea su formato) es el famoso “por si acaso”.

El mero hecho de pensar en borrar un solo bit le produce a Diógenes una sensación de ansiedad tal que con sólo mencionárselo se le tensan los músculos de los hombros, tanto que podrían doblarse barras de acero sin siquiera dejarle marca.

Sus archivos son sus “tesoros”: una discografía descargada por el hecho de que escuchó una canción que le gustó, o los veinte libros de un escritor cuya entrevista emitieron una vez por televisión; programas que no ha sabido ejecutar… En fin: imagínate esos discos duros.

No se vayan todavía…

Ciertamente, todos tenemos un poco de este síndrome (quien no se haya descargado un disco por una canción o una peli por una crítica, que tire la primera piedra –virtual, por si acaso-), pero la diferencia, como cuando hablamos de cualquier otro trastorno se da cuando se convierte en una costumbre y la costumbre en una manía que acaba a su vez condicionándote la vida.

Efectivamente, el Diógenes(el síndrome) virtual es tan grave como la forma en la que nos condiciona –falta de relaciones sociales, falta de higiene, cambios de humor…- o nos molesta sufrirlo… Y afecta a los demás, claro.

Pero, ¿qué causas se encuentran en la raíz de este mal? Buena pregunta. Sin duda…

Tal vez podamos bucear en infancias, subconscientes, traumas… Pero no parece que haya una causa clara, un desencadenante más o menos universal. Es posible que sólo nos quede ser conscientes de los posibles síntomas y, antes de que nos condicionen, ponerles remedio.

Todo tiene solución… incluso lo tuyo

¿Remedio? Pues sí, lo tiene: para empezar, hay que detectar el desorden y evitar que el enfermo vuelva a las condiciones de aislamiento en las que solía hallarse. A veces, es preciso tratar alguna patología asociada como una depresión o delirios crónicos y, en casos extremos, se recomienda internar a esta persona en una residencia adecuada.

A ver, a ver… que ya te veo marcando el número del sanatorio… Que lleves diez días alimentándote a base de pizza, bajándote las series de televisión de cuatro en cuatro, sin mudarte de ropa, con unas uñas en los pies que parecen las zarpas de un tigre y levantándote, sin que nadie te llame, a las tres de la tarde no quiere decir (necesariamente) que estés enfermo. Ocurre que estás… “de Rodríguez”.