Principales daños psicológicos de un accidente de tráfico

Los daños psicológicos tras un accidente de tráfico pueden generar tanto estrés a las víctimas del mismo, que estas desarrollan una serie de síntomas psicológicos capaces de alterar por completo su vida. Los daños psicológicos que se desarrollan después de eventos tan traumáticos, algunas veces, son difíciles de identificar, gestionar y, por lo tanto, de tratar, no obstante es posible solicitar una indemnización por accidente debido a las secuelas psicológicas.  

Pese a que es normal que después de un accidente de tráfico las víctimas se sientan alteradas y confundidas; hay mucho trabajo que hacer desde la justicia, los profesionales de la salud y las aseguradoras para garantizar la óptima recuperación de las personas afectadas.

El principal problema de llevar a cabo los tratamientos más adecuados y durante períodos  necesarios de recuperación psicológicas, es que las secuelas suelen ser tratadas como consecuencia del acelerado ritmo de vida, el trabajo, la familia y otras situaciones que se viven en capitales urbanas. Por tales razón es importante contar con la ayuda de profesionales que te acompañen y asesoren en el tratamiento y gestión de los daños psicológicos de un accidente de tráfico.   

Para poder alcanzar una óptima recuperación después de vivir una experiencia traumática, donde la persona sufre un riesgo real de vida o muerte o pierde a un ser querido en el accidente, es necesario contar con un tratamiento psicológico profesional porque es probable que la víctima desarrolle un cuadro traumático mejor conocido como Trastorno por Estrés Postraumático (TEP).  

Síntomas del Trastorno de Estrés Postraumático

Los trastornos psicológicos de tipo estrés postraumático pasan por identificar altos niveles de miedo de que el accidente pueda volver a ocurrir, desconfianza e inseguridad ya sea circulando en un vehículo o como peatón. La principal consecuencia de estos daños es el cambio de vida que sufre la víctima y que puede afectar sus relaciones sociales, familiares y laborales debido a que desarrollan una hiper sensibilidad a las situaciones que le rodean.

Los síntomas más comunes que se desarrollan a raíz de un accidente de tráfico son muy diversos. Algunas veces estos se disparan o activan según el ritmo de vida de las personas y sus experiencias de estrés previas. No obstante, hay una serie de síntomas que muchas víctimas de accidentes de tráfico comparten.

El insomnio es uno de los síntomas más comunes entre víctimas de accidentes de tráfico ya que la sensibilidad y el miedo de recordar el accidente como si volviera a suceder mantiene en alerta a la persona, por ello, conciliar el sueño es como bajar la guardia y ser vulnerable a cualquier suceso. Asimismo, las pesadillas son otra de las consecuencias del estrés y que la víctima revive cada vez que va a dormir.

La falta de memoria es otra de las consecuencias de se generan a raíz de un accidente de tráfico, esto no se debe a algún golpe en la cabeza, sino a que el miedo inminente funciona como una alarma que puede llegar a bloquear a la persona y en consecuencia puede olvidar a corto plazo la actividad que ha realizado.

La ansiedad es una de las consecuencias más comunes pero que más cuesta relacionar con un accidente ya que puede reflejarse en situaciones que nada tienen que ver con vehículos, tránsito pero que en el fondo tienen el activador a raíz de la experiencia traumática. Hay otros síntomas relacionados con los daños psicológicos tras un accidente de tráfico son el desapego, falta de interés, dolores de cabeza, baja autoestima, fobias, desapego y resentimiento.

Después de un accidente de tráfico es importante acudir a profesionales de la psicología para poder determinar los daños o trastornos postraumáticos y trabajar para normalizar la vida, disminuir los miedos y vivir una vida tranquila pero sobre todo con salud mental.